viernes, 14 de octubre de 2011

¿Qué hacemos frente al fracaso de nuestro trabajo?

Lo primero a realizar es el control emocional del paciente, ser empático y receptivo a las quejas y problemáticas planteadas por el paciente, luego de eso explicarle la disponibilidad de analizar las causas del fracaso en la rehabilitación (y en caso de ser nuestra responsabilidad responder frente al paciente), recabar una adecuada información de lo que nos informa el paciente, luego realizar el examen clínico en forma crítica.

En los registros clínicos buscar sus antecedentes y los tratamientos efectuados por mí, de este modo tener una idea de lo realizado y de la posible causa de fracaso.

A continuación es necesario evaluar o buscar las posibles causas del fracaso de la rehabilitación.

1. Se hace una breve anamnesis para controlar condiciones sistémicas nuevas o ya establecidas. Se procede a pregunta si existe sintomatología en relación a la rehabilitación fallida.

2. Se le pregunta al paciente qué sucedió al momento del fracaso.

3. Se evalúa clínicamente el motivo de fracaso, si es necesario se piden radiografías, (en ocasiones son necesarias radiografías, montaje de modelos, cateterismo de fístulas, sondaje transgingival, entre otros exámenes complementarios) a fin de determinar el problema y ver si la responsabilidad recae en el paciente al no seguir indicaciones, en la técnica, o en el odontólogo para determinar la forma de reparación de los daños.

4. Se hace necesario recurrir a los antecedentes recopilados en la ficha clínica, la evolución en el tratamiento sesión por sesión, para enmarcar el tratamiento dentro de su contexto.

5. Dentro de los documentos archivados encontramos el consentimiento informado en el cual se da a conocer las posibilidades de fracaso, las cuales el paciente aceptó.

Evaluamos las condiciones estéticas, biológicas y mecánicas con las que se presenta el paciente frente a nosotros.

También no hay que olvidar que el error más común del profesional es la mala ejecución. El error de diagnóstico es el segundo. Por lo tanto hoy en día hay que tomar varios resguardos y hacerse responsable de cada tratamiento e informar a nuestros pacientes de sus posibles fracasos para así no vernos enfrentados a una demanda.

Es de suma importancia que al finalizar el diagnóstico del fracaso y formular el nuevo plan de su posterior rehabilitación, se internalice la información y se genere evidencia basada en la experiencia clínica.

Analizar en forma crítica todos los antecedentes recopilados y plantear al paciente las causas del fracaso y las posibilidades de tratamiento, dejando en claro las razones del fracaso en la rehabilitación asumiendo la responsabilidad si fuese el caso.

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